Besos, dichosos besos.

“Y en un beso sabrás todo lo que he callado”. Pablo Neruda.

Me acabo BtveoVuIIAA-u8Ude enterar de que hoy es el Día Internacional del Beso, y al margen de preguntarme si cada día es el día internacional de algo (y de qué), me he puesto a pensar en eso, en los besos.

Dice la RAE que el beso es la acción y efecto de besar, que a su vez es “tocar u oprimir con un movimiento de labios a impulso del amor o del deseo, o en señal de amistad o reverencia”. Pero también dice que un beso es “un golpe violento que mutuamente se dan dos personas en la cara o en la cabeza”. No sabía de la existencia de este uso pero si lo dice la RAE, va a misa.

De cualquier manera un beso es un acto de comunicación, quizá el acto más difícil de explicar o de entender, a pesar de su sencillez. Hay besos que transmiten amistad, fraternidad, respeto. Y besos que buscan mucho más, aunque a veces no sepamos qué. ¿Saciar un deseo puntual? ¿Llenarnos de verdad?

Todos recordamos nuestro primer beso generalmente como algo anecdótico y divertido de una adolescencia temprana e ingenua. Algo que en su momento nos pareció asqueroso pero nos generó la suficiente curiosidad por querer saber más. Aquellos primeros besos raros ya difusos en el tiempo y perdidos en la memoria que dieron paso a muchos más.

Besos cortos y rápidos, profundos, sensuales, húmedos, calientes e intensos, divertidos. Besos que perduran en el tiempo, besos perfectos, besos robados, besos a tientas, besos descarriados. Besos que no saben a nada, y besos que lo dicen todo.

Pero hay algo extraño con eso de los primeros besos y de la primera vez. Es un concepto sobrevalorado. Todos sabemos que el primero no es, ni de lejos, el mejor beso, ni la mejor vez y sin embargo se sigue manteniendo ese velo de fantasía aderezada de romanticismo que no, no existe. Y lo sabemos.

Es mejor la segunda primera vez. Y la tercera primera vez. Y la cuarta. Y así, hasta perder la cuenta de todas las primeras veces, de todos los primeros besos que la rutina todavía no mató. Porque siempre debería existir el misterio del primero, siempre tendríamos que ser capaces de descubrir ese nuevo matiz, ese deseo virgen por explorar y ese nuevo sentimiento desconcertante que busca cómo encajar.

Un beso a veces es sólo la compuerta que da paso a una pasión terrenal y encendida. Otras veces es la única vía que tenemos para demostrar nuestro inmenso afecto por alguien cuando las palabras y los gestos ya no son suficientes. Y a veces es la consumación del vínculo mental que nos engancha en todos los ámbitos de una vida en común basada en el respeto y el amor.

Cuando alguien conjugue esos tres besos para ti no lo dejes escapar.

Mientras tanto, los besos serán nada más y nada menos que eso, besos dichosos besos.

Autor: Cristina CG

(De)formación periodista, me cubro y descubro según las circunstancias. Acumulo vivencias y archivo recuerdos. Tropiezo, caigo, escribo y me levanto. CRISTINA CG.

3 comentarios en “Besos, dichosos besos.”

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