Carta a mi ‘Titi’

Tenemos la fea costumbre de llegar tarde a los momentos: nunca decimos lo que queremos cuando queremos, no sabemos gestionar los tiempos, nos arrepentimos demasiado tarde, no valoramos lo que tenemos hasta que lo perdemos ni le damos confesión al alma cuando aún podemos. Por miedo, vergüenza, desgana o quizá por demasiada seguridad. Creemos que todo va a ir siempre bien, que habrá tiempo para hablar y para amar, otro día más, mañana mejor, ahora no puedo, después nos tomamos ese café. Pero la vida no tiene condescendencia y lo que no haces, dices o sientes en su momento te pasa factura más adelante, quizá cuando ya no hay vuelta atrás. ¿Y entonces? Entonces, el arrepentimiento.

No sé si esto que hoy escribo es una forma de alivio personal o de conformismo con la situación pero espero no llegar demasiado tarde para que escuches todo aquello que nunca dije. Para que escuches, por ejemplo, que el primer recuerdo que tengo de ti se corresponde con la imagen vaga y difusa de un hombre que vino de lejos, al que en mi casa llamábamos “titi”en vez del tradicional “tío” y que siendo yo la pequeña de la familia me vi obsequiada con el juguete de moda por aquellos inicios de los 90: un muñeco llamado Penique, vestido de marinero, flexible y casi de mi tamaño. Supongo que a esa edad lo que cuenta son los regalos y poco más puedo recordar de aquella primera vez.

IMG_20150825_131501Por la distancia geográfica y otros azares durante años sólo fuiste aquel tío casi intangible para mí que vivía lejos en el exotismo de una pequeña ciudad al norte de África, porque durante mi infancia yo no tuve la fortuna, como sí mis hermanos, de acumular vivencias reales junto a ti y los tuyos. A mí me tocó otra época, otras circunstancias, mi niñez sin Melilla, mis raíces cortadas. Hasta que de nuevo por otros azares ese lazo se fortaleció y las visitas se hicieron más seguidas, la sangre más auténtica y mi sentimiento de pertenencia a esa tierra tuya y también mía mucho más profundo.

Veranos, bodas, viajes de la nada y porque sí… Compartiendo momentos de risas, de alegría y sobre todo de optimismo y vitalidad, porque ese eres tú. Ese eres y siempre serás aunque el cáncer te mine hasta el tuétano y ya ni aliento de fuerzas puedas espirar.

No me imagino qué pasa por la mente de alguien que sabe lo que viene, que tiene tiempo para ver el final y que lo sufre como lo estás sufriendo tú, pero supongo que uno echa la vista atrás para enorgullecerse de cosas, arrepentirse de otras, y preguntarse alguna más. Y entre esas cuestiones yo sé que te preguntas qué pensamos de ti. Pues bien, lo primero que pienso de ti es que eres un superviviente nato. Un hombre luchador y optimista hasta el extremo, seguro de su valía y de que todo va a ir bien. Buscador de soluciones, más o menos acertadas imagino que como todos, pero siempre hacia adelante. Incluso cuando la enfermedad llamó a tu puerta no fue más que “un bicho” que ibas a matar. Pero a veces la vida, por más ganas que le eches, termina siendo muy puta.

Recuerdo anécdotas que me ha contado mi madre de vuestra infancia: tu forma tan especial de nombrarla, tus palabrejas cuando empezabas a hablar y lo difícil que era entenderte, tus travesuras épicas, siempre en movimiento, siempre inventando qué hacer. Imagino que lo que uno es de niño lo lleva siempre dentro, pulido por los años y la experiencia quizá, pero no deja de ser la esencia de todos nosotros. Por eso de adulto, que es lo que los demás conocemos de ti, has seguido siendo ese hombre impetuoso, de genio y figura, de chistes, de voz fuerte y de mirada socarrona.

Y con ese tú me quedo yo.

Ahora que todavía tengo tiempo quiero que sepas que eres realmente importante para mí y para quienes han tenido el placer de conocerte. A lo largo de la vida no faltan los acompañantes, sobre todo en los tiempos de dicha, pero son aquellos que quedan al final los que revelan quién fuiste. Y tú has tenido que hacer las cosas muy bien para que tu mujer, tus hijos, tus nietos, tu hermana, cuñados y sobrinos, y tus amigos de cuna, juventud y vida sigan estando contigo en tu lucha y en tu paz.

Sólo las buenas personas consiguen tener eso y tú, Titi, nos tienes a todos.

Siempre nos vas a tener.

Autor: Cristina CG

(De)formación periodista, me cubro y descubro según las circunstancias. Acumulo vivencias y archivo recuerdos. Tropiezo, caigo, escribo y me levanto. CRISTINA CG.

8 comentarios en “Carta a mi ‘Titi’”

  1. Me alegra que puedas expresárselo y que él todavía lo pueda escuchar o leer. Sé que él está consciente de lo que viene, sin olvidarse del cariño que tú le tuviste, así haya sido a la distancia.

    Sabes que cuentas conmigo.

    Personas fuertes como él son pocas. De eso tu familia seguro se sentirá muy orgullosa.

    ¡Ánimo! 🙂

    Te mando un fuerte abrazo.

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  2. Tu carta es el mejor homenaje, Cristina.

    Allí donde estés, Titi, te echaremos mucho de menos!! Para nosotros, siempre en nuestro corazón y recuerdo para siempre. QUIM, ÀLEX, MIREIA, como tu lo nombrabas: mi amiguito a ÈRIC y YO.
    Finalmente, has podido descansar, que es lo que tú deseabas en tu final.
    Para mí ha sido muy importante conocerte y pasar contigo los veranos de mi niñez.
    También me has enseñado “el toque gitano” de tus recetas de cocina. Todavía guardo las notas de unas recetas en la Bocana, el verano del 2003, la paella “y pa los otros” como tú decías, la porra antequerana… Y el enigma de tu frase del perro y el mechero, cuando supiste que iba para psicóloga, y que fuiste repitiéndome cada vez que nos veíamos. El pino que plantaste en mi casa y que desde la escalera te caíste y Àlex explicaba que el Sr. Titi se había caído.
    Cuantos y cuantos recuerdos, que siempre estarán en mi corazón y memoria.

    Hasta luego Titi!!!

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    1. Creo que todo lo que podamos decir de él es desde ya un homenaje. No sabes cómo he llorado con tu escrito, Eva!! Cuando las palabras salen del corazón es allí adonde también llegan. Siempre con nosotros nuestro Titi, volveremos a vernos!

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    2. Mil gracias por contar vivencias, es increíble cuanto recuerdos tenéis ! Y mis primas que sois un amor os quiero mucho
      Para él la familia y amigos lo era todo y está claro que h marcado
      corazones con un pedacito de su vida a mucha gente.
      Yo personalmente lo echo mucho de menos supongo que al igual que todos! .
      Muchos dicen que se fue pronto y es verdad !
      Pues como hija me ha faltado un poco más…. , un poco mas para estar con tus hijos sobre todo ,un poco más … de disfrutar de tu mujer ahora jubilados , un poco más ….para estar con todos tus nietos y en especial con tu vikingo que estarías loco…y con la familia y tantos amigos que te quieren .
      Siempre faltara ese ” un poco más”.
      Cristina “prima! ” Y Eva “prima” os adoro !

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      1. Tienes mucha razón, prima, se fue demasiado pronto, le quedaron mil cosas por hacer y disfrutar, sobre todo en esa nueva etapa de ser jubilado y abuelo y no parar de un sitio a otro. Nosotros lo recordamos mucho, y estoy segura que desde donde esté nos cuida a todos y en especial a los más peques, se hubiera reído mucho con tu vikingo y estaría profundamente orgulloso de ti!!! Te quiero muchísimo, prima!!! 😘😘

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