Aquella chica

Si algún día la vida nos aleja quiero que me recuerdes. No que pienses en mí, ni que me extrañes, ni que te preguntes, porque quizá tampoco lo harías. Tan sólo quiero que en algún momento inesperado, cuando pase mucho tiempo y si nos perdemos tanto, dibujes una sonrisa al acordarte de aquella chica que fui y que en tu ausencia todavía seré.

Aquella chica que espumaba de más la cerveza pero que siempre acertaba con el punto justo de ron. Aquella chica algo torpe en las distancias cortas y tan orgullosa a la vez. Aquella chica aparentemente tímida que olvidaba el pudor bajo las sábanas. Aquella chica que reía en el placer y que buscaba siempre el contacto con tu piel. Aquella chica desconocida de aquel bar cualquiera que cruzaba miradas cargadas de inocente intención. Aquella chica que entonces no se creía capaz de nada pero que lo hizo todo por ti. Aquella chica que cruzó mares y voló cielos a pesar de su vértigo. La chica que se ponía nerviosa con tus roces, la que esperaba con ansia tus mensajes, la que desayunaba en la distancia cantándote nanas.

Aquella chica que jamás te dio la espalda aunque ya la tuviera magullada. Aquella chica que disfrutaba con tus alegrías y que sufría de verdad con tu padecer. Aquella chica que te admiraba en tus logros y te aupaba en tus flaquezas. Aquella chica de aquellas fotos que nadie más podrá ver. Aquella chica temerosa del adiós que te lloró en tantas despedidas. A veces caprichosa y berrinchuda, tan chiquilla quizá. Aquella chica que pedía tanta atención pero que te colmaba a ti de mucha más. Aquella chica detallista a cambio de nada, aquella que jugando te provocaba. Aquella chica que aun quemando sus celos en brazos ajenos era a ti a quien siempre esperaba.

34c0056f5363ee7751a91f307169bd58Aquella chica que aguantó y luchó, aquella que siempre te justificó. Aquella chica que temblaba de ganas, que tanto te deseaba. Aquella chica que escuchaba hasta lo que callabas, la que desconcertada en el desaire también te indultaba. Aquella que pretendía tu grandeza y tus miserias, la que nunca quiso saber de tu cuenta bancaria. La chica de los regalos y las sorpresas, de las tarjetas postales, de las travesuras virtuales. Aquella chica que se sentía a veces diosa y a veces crucificada, la que a tu lado todo lo imaginaba. Aquella niña perdida que en ti se refugiaba, aquella que se hizo mujer con besos y lágrimas.

Aquella chica que te escribía notas en los aeropuertos porque confesarse a viva voz era demasiado complicado; o en servilletas de papel, cuando mirarse a los ojos era ruborizarse, cuando no quedaba más remedio o cuando la cobardía no cedía en su empeño por dejarnos callados. La que pedía tu opinión en cada letra que escribía, la que buscaba consentimiento o aprobación, la que admiraba tu cultura y tu inteligencia a lo mejor en demasía. Aquella que conoció lo bueno y lo canalla de la persona que eres, y que se perdió en tu confusión un millón de veces.

Aquella chica que derrochaba votos de confianza y que pasaba por alto mentiras idiotas y excusas baratas. La que pretendía estar más allá de lo superfluo, la que pocas veces te reclamaba, pero la misma que cuando te ponía en su sitio también te incomodaba. Aquella que al principio te idealizó, es cierto, pero la misma que cuando dejó de hacerlo no consumió el embrujo, entendió mejor los sentimientos y aprendió a descifrar tus palabras… Esa chica que a pesar de lo malo y por todo lo mejor, caray, cuánto te amaba.

Aquella chica que se enamoró de la sombra que un día fuiste, de tu yo más íntimo, de tu ilusión infantil y de tu potente mirada. Aquella chica que veía más allá de tu coraza, la que en su vientre también te acogió, la que en público jamás te cuestionó, la que todo te lo perdonaba. Fui aquella chica de los ojos pícaros, de las mil y una caras, de las manos curiosas, de las cicatrices cosidas al alma, ésa de las largas pestañas.

Ya ves, quizá estoy pensando de más o quizá sólo me cubro las espaldas. Pero si algún día la vida quiere olvidarnos al menos dime que por una vez le plantarás cara y que me recordarás como aquella chica que quisiste no sé si a medias, a ratos, por entero o sin cuidado. Aquella que sin pedirlo todo te lo daba y que si deja de hacerlo será porque ya no le queda nada. Recuérdame desnudándome el alma como la chica que soy: aquella que empezó a quererte un día cualquiera, o como hoy, mientras los rayos del sol nos acariciaban dormidos, espiándonos tras las ventanas.

 

 

 

Autor: Cristina CG

(De)formación periodista, me cubro y descubro según las circunstancias. Acumulo vivencias y archivo recuerdos. Tropiezo, caigo, escribo y me levanto. CRISTINA CG.

Un comentario en “Aquella chica”

  1. Muy bien escrito y muy bien dicho….sea ficción, sea realidad. Como siempre te digo tu vales mucho nena!! Me gusta mucho como todo lo q escribes, la novela vendrá

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