Porque él es, yo soy

Amo la risa exagerada de ese hombre que se esconde entre el ser y el estar

sin temor a ser descubierto, con inocente ingenuidad,

provoca en mí deseo, húmedo velo entre mis piernas,

enigmáticos sus ojos como la negra noche desnuda en el mar.

Él es huracán, torrente de fuerte sacudida y a veces timidez,

desvergüenza íntima, locura públicamente pausada,

que no sabe que me tiene incluso aunque no me tenga,

que me regala la esencia misma de la felicidad desbordada.

Me hallo presa de sus manos sutiles que rozan mi alma

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mientras sus besos buscan mis labios,

sus dedos dibujan nubes etéreas en el cielo

y caminos de lunares en mi espalda.

Dueño de mis desvelos, que no me ata, que me da alas,

que calienta mi pasión y enmudece mis entrañas,

que doblega mi razón, me construye sueños,

cela en silencio mis andanzas.

Él, que me enfurece, me enciende, me atrapa,

al que amo en su miedo, en su misterio, en su magia.

Esté cerca, esté lejos, en la cumbre o en la mayor desesperanza

juro que lo amaría toda mi vida, aunque la vida nos separara.

 

 

 

 

No te enamores de mí

Dicen que el que avisa no es traidor así que ahí te va mi mejor consejo: no te enamores de mí. Sí, como lo lees, no lo hagas por favor. De verdad, no te convengo.

¿Que por qué?

Porque soy esa mujer que querrá saberlo todo de ti, que te hará preguntas incómodas en momentos inoportunos, así porque sí. Tumbados en el sofá o yendo a ese lugar en coche se me puede ocurrir cualquier tema que me lleve a conocerte mejor aunque a ti te parezca que estoy punzándote la coraza.

Soy esa pesada que se preocupará por tus problemas en el trabajo, por tu última bronca familiar y por tus análisis clínicos. Intentaré ayudarte en todo lo que esté en mi mano sin que me pidas ayuda, así de entrometida soy. Saciaré mi curiosidad preguntándole a tu madre por tu niñez, viendo tus fotos de pequeño, absorbiendo todas esas anécdotas que la memoria va archivando. Querré conocer tu pasado, tus raíces, las cicatrices que te llevaron a ser quien hoy eres y los miedos que no tienes superados.

Soy tan curiosa que mentalmente haré un listado de tus cosas favoritas: el color que mejor te sienta, la película que más te emociona, tu plato predilecto, el grupo que te hace vibrar en los conciertos, tu autor fetiche o el libro que guardas en tu mesita de noche.

Soy esa mujer que escaneará tus gestos sin que te des cuenta o que directamente te preguntará por qué pones esa cara tan rara. Contaré tus pestañas mientras duermes y trazaré tus lunares de memoria cuando estemos en la cama. Exploraré tu mente debatiendo nuestras diferencias y aprenderé a respetarlas con y por todo el amor que te tengo.

974212_2017-04-26_14_08_50Soy esa mujer detallista que de vez en cuando te dejará notitas cursis en post-its de colores y que sin motivo te regalará aquella camiseta que una vez te probaste, las entradas para el partido de tus sueños o un álbum de recortes personales. Estoy tan loca que acecharé tus gustos para satisfacerlos y te compartiré los míos sin pedir que los retengas. Me puede la generosidad, no tengo remedio.

Soy esa mujer que te hará explotar las iras y los deseos, que insistirá en tus secretos inconfesables y que te secará las lágrimas cuando sea necesario. Cuidaré de ti hasta en tus peores momentos, cuando pierdas el rumbo, cuando te caigas y no sepas cómo avanzar, porque así de intensa soy. Organizaré festejos y viajes, te prepararé dulces aunque no cumplas años, esconderé los rencores y las nostalgias en el fondo del armario. Protegeré tus tesoros más nimios y lucharé por defender todo lo tuyo como si fuera mío, empezando por tu opinión aunque ése tampoco sea mi cometido.

Soy esa mujer apasionada que te confundirá sin remedio, a veces delirante en la propia locura. Rayo lo absurdo, muero de timidez y no conozco el pudor. Me contradigo, y qué. A veces seré la madre protectora y otras la niña vulnerable, pero si te acercas demasiado a mí encenderás un fuego inapagable. Besaré tu nariz después de hacer el amor, te acunaré en mi pecho desnudo y acompasaré tu respiración con la mía. Dibujaré formas etéreas sobre tu piel, reiré buscando tu calor, te complaceré las filias y te estimularé la imaginación.

No, no te convengo. Así que no vayas a enamorarte de mí porque si lo haces tendrás a tu lado a una mujer tan disparatada como para querer conocer cada detalle de tu vida y velar por cada ranura de tu alma. No me digas luego que no te lo advertí.