Aquella chica (2)

Y me convertí en aquella chica, ¿te acuerdas? Aquella que dijo que un día dejaría de estar, aun estando siempre. Aquella que prometió felicitarte todos y cada uno de tus cumpleaños pasara lo que pasara. Aquella que, aunque se perdiera tanto, nunca lo haría lo suficiente. Aquella que pensaste que jamás sería: más recuerdo que verdad. Pero ya lo ves, esa chica soy ahora. La que ha quedado relegada a la memoria de una época bonita, complicada, divertida, extrema. Pero la misma que de repente se cuela en las conversaciones ajenas mientras te tomas una cerveza tranquilamente y sin querer te roba una tímida sonrisa, aunque claro, eso nunca lo admitirás.

15225089366_548a0e9548_bYo era la chica que quiso serlo todo sintiéndose poco más que un castillo en el aire, y ahora soy justamente el huracán que arrasó demasiado consigo. Pero fuiste tú quien sopló con fuerza hasta que alguien más nos abrió las ventanas de par en par y no me quedó otra opción que echar a volar. Herida, perdida, desorientada… Pero, al fin y al cabo, libre. De ti y de todos los vaivenes emocionales, las dudas, los reproches, los egos dispares. Lejos de la oscuridad que a veces nos cegaba, del andar a tientas por si algo no encajaba, de la cobardía que sobrevolaba estrepitosamente nuestras almas. Me fui y en aquel mismo instante me convertí en aquella chica que te dije que llegaría a ser si la vida nos alejaba.

Alguien capaz de seguir manteniendo el buen sabor de boca de tus besos, aunque otros labios vinieran después. Una chica que no guarda rencor, sino que atesora aprendizaje. Una loca que de vez en cuando rescata las fotos del baúl y ríe rememorando tantas anécdotas juntos, tantos momentos, tantas pasiones. La chica que ya no pierde el tiempo sumida en lágrimas, en quejas, en reproches. Que ya no busca respuestas porque dejó de hacerse preguntas. Ahora soy la chica a la que ya no le importa nada más que lo que ella pueda llegar a importar. Tan sencillo como no suspirar por quien no suspira por ti, tan egoísta como dejar de ser. Lección aprendida.

Ahora soy esa chica en la que tú me has convertido, la única que quieres que sea.

Probablemente, la que me toca ser.

 

Libre

Libre rompo mis cadenas

desgarrándome el dolor,

la incertidumbre y el desorden.

Libre de ese caos

que castiga en las noches

y que ahoga en las penas.

 

Libre huyo del amor inalcanzable

veneno amargo de esos besos

que mitigan mentiras y engaños.

Libre también del lastre

que paraliza la vida

atesorando daños.

 

Libre deshago mis maletas

esparciendo emociones y lágrimas

a partes iguales.

Libre de los tristes recuerdos

de dos almas etéreas

que se pensaron inmortales.

 

Libre me voy de la guerra

de un corazón indeciso,

caricias atormentadas.

Libre del temor de tus andanzas

desbarato mis sueños rotos

arañándome el alma.

 

Libre busco otros horizontes

con la memoria adulterada

por historias de fuego y helor.

Libre del miedo a perder

y más valiente que nunca al saber

a qué jugaba tu amor.

 

Libre guardo ahora mis emociones,

mis promesas y tentaciones

para un destino mejor.

Libre de conjeturas y pecados,

orgullo, deseo y futuro

que con fervor he batallado.

 

Libre busco de nuevo el latir

de aquel corazón ingenuo y apasionado

que en su lealtad fue mancillado.

amorlibre

Libre me voy alejando de ti

sin rencor por la desdicha,

sabiendo cuánto te he amado.