Me voy de ti

No voy a ofrecer ni una disculpa más por algo que no hice simplemente por evitar un malestar. No voy a pedir un mísero minuto de atención ni un día más de asueto, no me interesa. No pido una consideración extra, darle la vuelta a la tortilla por enésima vez ni quemarme in extremis por nada. O por demasiado. No, no voy a pedir una explicación mentirosa ni un argumento convincente, porque yo tampoco lo voy a dar. Hoy no, hoy decido liberarte de mí… Hoy me voy de ti.

Te libero de mí y de mi necesidad constante por atenderte, consentirte y cuidarte. Te libero de mis ojos al amanecer, de mis piernas entre las tuyas y de mi boca besando tu piel. Te libero del gozo que siento al complacerte y de mis deseos por agradarte, de las dádivas que adoro regalarte, de los simples detalles que siempre me hacen pensarte.

Te libero del afán por amarte incluso en tus días más perros y de querer provocarte sonrisas destruyendo los miedos. Te libero del empeño por protegerte a costa de desgarrarme. Te libero de la bondad que siempre perdona y de este amor patoso que olvida todo lo malo al instante.

Te libero de mi intensidad, de mis ganas de saber siempre un poco más, de querer conocer lo que no me permites desenterrar. Te libero de mis preguntas latosas, de mis celos amagados, de mis ilusiones infantiles, de la loca felicidad que pretendo procurarte estando a tu lado.

Te libero de todo 11147919 - lonely girl with suitcase at countryside.lo que soy, lo que fui y lo que no me dejas ser. Te libero de mí y me voy de ti.

Me voy de tus silencios complejos y de tu vehemencia contenida, de tus susurros elocuentes y de tu vanidad engrandecida. Me voy de aquellas risas alegres, de tus cosquillas.

Me voy de la mirada penetrante que me enganchó una vez, y del veneno de tus labios que siempre me hace volver. Me voy de tu cuerpo que me sé de memoria, y de tus manos frías que igual que acarician me arañan hasta el alma.

Me voy de los llantos callados, de las noches en vela esperando un gesto, un mensaje, un guiño disimulado. Me voy de tus guerras sin bandera, de tus conflictos inacabados. Me voy de la emoción que me das, y del aliento que me quitas. Me voy de tu fuego que no sé controlar y del temor a cagarla por una palabra equivocada o fuera de lugar.

Me voy de la ansiedad, de la incertidumbre y de la confusión. Me voy de tu magnetismo candente que tanto me atrae y que también me cuesta sofocar. Me voy de las letras que llevan tu nombre, de las fotografías que no hicimos, de los viajes y sueños sin forjar.

Hoy me voy de ti con este clamor al viento de la libertad esperando que mañana me retengas un poco más, pidiéndole clandestinamente a la vida, como siempre, otra oportuna casualidad.