Mis ‘te quiero’ en tu cajón

Quiero que guardes en un cajón todos los te quiero que te di. Que los encierres, que los protejas de oídos curiosos, que los destierres incluso de mí. Guarda también cada una de las caricias que te regalé, si quieres en la memoria de tu piel, por si no las buscas hoy que no te falten cuando venga el frío y se vuelva de hielo tu fe. Atesora mi mirada en tus ojos profundos por si un día dejo de verte como lo hago ahora, con este amor. Bucea en mis entrañas, destruye mis muros, húndete en mi mar por si después me quedo seca. Vénceme, piérdete, vuelve a ser, vuelve a estar, vete. Hazlo ya, lo que sea que tengas que hacer, no alargues la condena, no lo dejes para mañana, llévatelo todo de una vez.

Pero guárdate en un cajón todos los te quiero que te di, por si un día te quedas sin ellos, por si un día los extrañas, por si más adelante los necesitas. Guarda los te quiero que te susurré en la cama, los que te grité en cada detalle, los que te escribí en la arena, los que le soplé al viento para ti. Guárdate todos aquellos te quiero que confesé con el brillo de mis pupilas, los que transformé suavemente en tus labios, los que te rodaron acariciando tu cuerpo con tanto descaro. Guarda también los te amo que se me trabaron en la lengua, los que salieron a trompicones, los que sollocé en silencio estando a tu lado y estando tan lejos. Los te amo que nunca dije, esos que queman el alma, guárdalos por si acaso.

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Guarda todos mis te quiero en un cajón porque esos ya vencieron, ya pasaron, ya se fueron. Los nuevos que vengan, si tienen que llegar, habrán conocido el vacío, el orgullo, las mentiras, las excusas, las caídas, los desaires, los secretos, los portazos y lo silencios. Los que vengan, si tienen que llegar, serán más fuertes, más responsables, más leales y más certeros. Habrán superado las batallas, los obstáculos, los malditos miedos. Los que vengan, que vendrán, serán más libres, más conscientes, más tangibles y tendrán un nuevo sabor. Mientras tanto, si tú quieres, recoge todos los te quiero que te regalé durante tanto tiempo y guárdalos ahora en tu cajón.

 

 

 

 

 

El otro lado del amor

Primero dolió. Le ardió la decepción en el pecho como un aguijonazo de fuego. Le faltó el aire, creyó desvanecer.

Lloró. Derramó aquella noche lo que nunca antes había podido llorar, con más rabia que pena.

Escupió. Aborreció el veneno que había tragado por ambrosía durante años, maldito estafador.

Peleó. Atacó con ira su frialdad, impuso la vehemencia sobre la cordura, se intoxicó de sinrazón.

Odió. Detestó el desdén que acompañaba cada uno de sus desaires, de sus infames y soberbios silencios.

a5e1f5f96ee32063229eac2f5133aa7eLuego preservó. Se protegió de la melancolía manteniendo la distancia, batalló el miedo con rutina, pero de poco le sirvió.

Sacrificó. Desterró cualquier afecto al rincón más vacío de emoción, hueco de pasión, yermo de sentimiento.

Y al final lo mató. Lo arrancó de su alma, lo cegó de su memoria y lo sepultó lejos de ese corazón mancillado y herido, en carne viva, vomitando desamor.

 

 

 

 

No te enamores de mí

Dicen que el que avisa no es traidor así que ahí te va mi mejor consejo: no te enamores de mí. Sí, como lo lees, no lo hagas por favor. De verdad, no te convengo.

¿Que por qué?

Porque soy esa mujer que querrá saberlo todo de ti, que te hará preguntas incómodas en momentos inoportunos, así porque sí. Tumbados en el sofá o yendo a ese lugar en coche se me puede ocurrir cualquier tema que me lleve a conocerte mejor aunque a ti te parezca que estoy punzándote la coraza.

Soy esa pesada que se preocupará por tus problemas en el trabajo, por tu última bronca familiar y por tus análisis clínicos. Intentaré ayudarte en todo lo que esté en mi mano sin que me pidas ayuda, así de entrometida soy. Saciaré mi curiosidad preguntándole a tu madre por tu niñez, viendo tus fotos de pequeño, absorbiendo todas esas anécdotas que la memoria va archivando. Querré conocer tu pasado, tus raíces, las cicatrices que te llevaron a ser quien hoy eres y los miedos que no tienes superados.

Soy tan curiosa que mentalmente haré un listado de tus cosas favoritas: el color que mejor te sienta, la película que más te emociona, tu plato predilecto, el grupo que te hace vibrar en los conciertos, tu autor fetiche o el libro que guardas en tu mesita de noche.

Soy esa mujer que escaneará tus gestos sin que te des cuenta o que directamente te preguntará por qué pones esa cara tan rara. Contaré tus pestañas mientras duermes y trazaré tus lunares de memoria cuando estemos en la cama. Exploraré tu mente debatiendo nuestras diferencias y aprenderé a respetarlas con y por todo el amor que te tengo.

974212_2017-04-26_14_08_50Soy esa mujer detallista que de vez en cuando te dejará notitas cursis en post-its de colores y que sin motivo te regalará aquella camiseta que una vez te probaste, las entradas para el partido de tus sueños o un álbum de recortes personales. Estoy tan loca que acecharé tus gustos para satisfacerlos y te compartiré los míos sin pedir que los retengas. Me puede la generosidad, no tengo remedio.

Soy esa mujer que te hará explotar las iras y los deseos, que insistirá en tus secretos inconfesables y que te secará las lágrimas cuando sea necesario. Cuidaré de ti hasta en tus peores momentos, cuando pierdas el rumbo, cuando te caigas y no sepas cómo avanzar, porque así de intensa soy. Organizaré festejos y viajes, te prepararé dulces aunque no cumplas años, esconderé los rencores y las nostalgias en el fondo del armario. Protegeré tus tesoros más nimios y lucharé por defender todo lo tuyo como si fuera mío, empezando por tu opinión aunque ése tampoco sea mi cometido.

Soy esa mujer apasionada que te confundirá sin remedio, a veces delirante en la propia locura. Rayo lo absurdo, muero de timidez y no conozco el pudor. Me contradigo, y qué. A veces seré la madre protectora y otras la niña vulnerable, pero si te acercas demasiado a mí encenderás un fuego inapagable. Besaré tu nariz después de hacer el amor, te acunaré en mi pecho desnudo y acompasaré tu respiración con la mía. Dibujaré formas etéreas sobre tu piel, reiré buscando tu calor, te complaceré las filias y te estimularé la imaginación.

No, no te convengo. Así que no vayas a enamorarte de mí porque si lo haces tendrás a tu lado a una mujer tan disparatada como para querer conocer cada detalle de tu vida y velar por cada ranura de tu alma. No me digas luego que no te lo advertí.