¿Te acuerdas de cómo era?
Cuando los sueños estaban por estrenar
y las miradas estremecían hasta el tuétano.
La verdad es que ahora lo sé: nada es tan importante,
la fe se pierde, el amor se rompe, la vida duele.
¿Y qué más da?
El dolor brota donde hubo emoción, no es tan cruel.
Tú lo eres más dejándome esta herida por desangrar.
¿Cómo puede haber hoy tanto ruido en el silencio?
Donde antes sonaban los besos sobre la piel,
y los susurros prometiéndonos lo que no llegó,
hoy arrasa tu indiferencia rugiendo como un huracán.
De aquellos polvos estos lodos, supongo.
No sé si podré volver a un mundo que aprieta,
a unas manos que no me han sabido sostener
más allá de esta cama, hogar de fantasmas,
y de algún que otro placer.
No voy a cambiar más cromos contigo,
las reglas del juego se han vulnerado.
No voy a ceder al miedo que me supone quererte tanto
y aún y así tener que perderte.
Si quieres irte, vete.
Nosotros dejaremos de ser…
Quizá.
Pero así como el diablo no baja nunca la guardia,
el fuego que ardo en tus entrañas tampoco se apagará.


