Pecado

Lujuria son tus dedos inquietos, húmedos mis labios.

Es el fuego en tus ojos, reflejo intenso de los míos.

Es la sonrisa que incita, el olor que perdura, el deseo que habita.

Pereza es mi piel cuando queda yerma de tus manos.

Es la desidia en tu ausencia, el lento pasar de los días.

La indolencia al no tenerte, el tic-tac de la apatía.

Gula son mis ansias por tu cuerpo, tu hambre por el mío.

Es el sustento que nos mantiene, la pasión que nos embriaga.

La obsesión por tu calor abriéndome las piernas y el alma.

Ira es el tiempo sin ti, batalla entre la ambición y el ego.

Son los minutos que no te tengo, ese juego donde te pierdo.

Es verte partir, luchar contra los sentimientos, no poder dormir.

Envidia es anhelarte siendo ajeno, tú mi estrella fugaz.

Son los celos del viento que acaricia tu pelo y también quien naufragó antes en mi mar.

Es la utopía que me susurra por dentro que somos nosotros al pasar.

Avaricia es el placer que no se acaba, mágica explosión de los sentidos.

Es la codicia de lo eterno en nuestras manos, los miedos que nunca nos decimos.

Es robarnos el aire con una mirada, es tu aliento sobre el mío.

Soberbia es la adrenalina de lo prohibido, tu boca vanidosa jugueteando en mi ombligo.

Es subirnos juntos al carrusel de la vida y jactarnos así del destino.

Es la rendición de nuestros pecados, el amor que nos ha vencido.

 

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El amor

El amor es un estallido de furia,

una gota de calma, una noche de luna.

El amor es un sueño que abarca

el eco de una risa, un rayo de luz en penumbra.

Es una emoción que desnuda,

una pena que embriaga, un dolor que se escuda.

El amor te llega y te atrapa,

te cura, te aturde, te enloquece, te amaga.

Te busca por los rincones, te lleva en volandas.

El amor te sacude con fuerza,

te revienta los muros, te deja descalza.

Te sube al cielo, te regala esperanza,

te confunde, te entusiasma, te revuelve las entrañas.

El amor es un loco que te hace pensar

que se puede tocar con los dedos la eternidad.

Es un matiz callado, una batalla ganada,

la sonrisa, el llanto, un beso perdido, una caricia velada.

El amor te eleva, te aferra, te rasga,

es un canto de sirena, una dulce trampa.

El amor te promete, te busca, te gusta y te espanta.

Es un destello de burla, la vela que se apaga,

una triste verdad, un arañazo de magia.

Es coraje, imprudencia, veneno voraz.

El amor enreda, anhela, atormenta y avasalla,

te inventa excusas, te apasiona y te sacia,

te llena el vacío, juega, te culpa y te aletarga.

Es un extraño que rompe la paz,

que arrasa con fuego, que irrumpe con rabia.

Y cuando ya te tiene te quiebra la vida,

te muerde en el alma, te clava sus garras.

Te suelta, te olvida, te desangra entre lágrimas,

te confunde, se ríe de ti, se venga y te desarma.

El amor te roba la ilusión, te consume las ganas,

te arroja al olvido, te destruye y ni se apiada.

El amor que te hace feliz un día se marcha,

y te deja rendida, ahogada, temblando, cansada.

Con la mente desbaratada te rompe de celos, te quema de ansia,

y al final te miente, te duele, te pisa, te explota y te mata.

Sindrome-Corazon-Roto-Takotsubo-Morir-Amor

 

 

 

Libre

Libre rompo mis cadenas

desgarrándome el dolor,

la incertidumbre y el desorden.

Libre de ese caos

que castiga en las noches

y que ahoga en las penas.

 

Libre huyo del amor inalcanzable

veneno amargo de esos besos

que mitigan mentiras y engaños.

Libre también del lastre

que paraliza la vida

atesorando daños.

 

Libre deshago mis maletas

esparciendo emociones y lágrimas

a partes iguales.

Libre de los tristes recuerdos

de dos almas etéreas

que se pensaron inmortales.

 

Libre me voy de la guerra

de un corazón indeciso,

caricias atormentadas.

Libre del temor de tus andanzas

desbarato mis sueños rotos

arañándome el alma.

 

Libre busco otros horizontes

con la memoria adulterada

por historias de fuego y helor.

Libre del miedo a perder

y más valiente que nunca al saber

a qué jugaba tu amor.

 

Libre guardo ahora mis emociones,

mis promesas y tentaciones

para un destino mejor.

Libre de conjeturas y pecados,

orgullo, deseo y futuro

que con fervor he batallado.

 

Libre busco de nuevo el latir

de aquel corazón ingenuo y apasionado

que en su lealtad fue mancillado.

amorlibre

Libre me voy alejando de ti

sin rencor por la desdicha,

sabiendo cuánto te he amado.

 

 

 

Aquella chica

Si algún día la vida nos aleja quiero que me recuerdes. No que pienses en mí, ni que me extrañes, ni que te preguntes, porque quizá tampoco lo harías. Tan sólo quiero que en algún momento inesperado, cuando pase mucho tiempo y si nos perdemos tanto, dibujes una sonrisa al acordarte de aquella chica que fui y que en tu ausencia todavía seré.

Aquella chica que espumaba de más la cerveza pero que siempre acertaba con el punto justo de ron. Aquella chica algo torpe en las distancias cortas y tan orgullosa a la vez. Aquella chica aparentemente tímida que olvidaba el pudor bajo las sábanas. Aquella chica que reía en el placer y que buscaba siempre el contacto con tu piel. Aquella chica desconocida de aquel bar cualquiera que cruzaba miradas cargadas de inocente intención. Aquella chica que entonces no se creía capaz de nada pero que lo hizo todo por ti. Aquella chica que cruzó mares y voló cielos a pesar de su vértigo. La chica que se ponía nerviosa con tus roces, la que esperaba con ansia tus mensajes, la que desayunaba en la distancia cantándote nanas.

Aquella chica que jamás te dio la espalda aunque ya la tuviera magullada. Aquella chica que disfrutaba con tus alegrías y que sufría de verdad con tu padecer. Aquella chica que te admiraba en tus logros y te aupaba en tus flaquezas. Aquella chica de aquellas fotos que nadie más podrá ver. Aquella chica temerosa del adiós que te lloró en tantas despedidas. A veces caprichosa y berrinchuda, tan chiquilla quizá. Aquella chica que pedía tanta atención pero que te colmaba a ti de mucha más. Aquella chica detallista a cambio de nada, aquella que jugando te provocaba. Aquella chica que aun quemando sus celos en brazos ajenos era a ti a quien siempre esperaba.

34c0056f5363ee7751a91f307169bd58Aquella chica que aguantó y luchó, aquella que siempre te justificó. Aquella chica que temblaba de ganas, que tanto te deseaba. Aquella chica que escuchaba hasta lo que callabas, la que desconcertada en el desaire también te indultaba. Aquella que pretendía tu grandeza y tus miserias, la que nunca quiso saber de tu cuenta bancaria. La chica de los regalos y las sorpresas, de las tarjetas postales, de las travesuras virtuales. Aquella chica que se sentía a veces diosa y a veces crucificada, la que a tu lado todo lo imaginaba. Aquella niña perdida que en ti se refugiaba, aquella que se hizo mujer con besos y lágrimas.

Aquella chica que te escribía notas en los aeropuertos porque confesarse a viva voz era demasiado complicado; o en servilletas de papel, cuando mirarse a los ojos era ruborizarse, cuando no quedaba más remedio o cuando la cobardía no cedía en su empeño por dejarnos callados. La que pedía tu opinión en cada letra que escribía, la que buscaba consentimiento o aprobación, la que admiraba tu cultura y tu inteligencia a lo mejor en demasía. Aquella que conoció lo bueno y lo canalla de la persona que eres, y que se perdió en tu confusión un millón de veces.

Aquella chica que derrochaba votos de confianza y que pasaba por alto mentiras idiotas y excusas baratas. La que pretendía estar más allá de lo superfluo, la que pocas veces te reclamaba, pero la misma que cuando te ponía en su sitio también te incomodaba. Aquella que al principio te idealizó, es cierto, pero la misma que cuando dejó de hacerlo no consumió el embrujo, entendió mejor los sentimientos y aprendió a descifrar tus palabras… Esa chica que a pesar de lo malo y por todo lo mejor, caray, cuánto te amaba.

Aquella chica que se enamoró de la sombra que un día fuiste, de tu yo más íntimo, de tu ilusión infantil y de tu potente mirada. Aquella chica que veía más allá de tu coraza, la que en su vientre también te acogió, la que en público jamás te cuestionó, la que todo te lo perdonaba. Fui aquella chica de los ojos pícaros, de las mil y una caras, de las manos curiosas, de las cicatrices cosidas al alma, ésa de las largas pestañas.

Ya ves, quizá estoy pensando de más o quizá sólo me cubro las espaldas. Pero si algún día la vida quiere olvidarnos al menos dime que por una vez le plantarás cara y que me recordarás como aquella chica que quisiste no sé si a medias, a ratos, por entero o sin cuidado. Aquella que sin pedirlo todo te lo daba y que si deja de hacerlo será porque ya no le queda nada. Recuérdame desnudándome el alma como la chica que soy: aquella que empezó a quererte un día cualquiera, o como hoy, mientras los rayos del sol nos acariciaban dormidos, espiándonos tras las ventanas.

 

 

 

No te enamores de mí

Dicen que el que avisa no es traidor así que ahí te va mi mejor consejo: no te enamores de mí. Sí, como lo lees, no lo hagas por favor. De verdad, no te convengo.

¿Que por qué?

Porque soy esa mujer que querrá saberlo todo de ti, que te hará preguntas incómodas en momentos inoportunos, así porque sí. Tumbados en el sofá o yendo a ese lugar en coche se me puede ocurrir cualquier tema que me lleve a conocerte mejor aunque a ti te parezca que estoy punzándote la coraza.

Soy esa pesada que se preocupará por tus problemas en el trabajo, por tu última bronca familiar y por tus análisis clínicos. Intentaré ayudarte en todo lo que esté en mi mano sin que me pidas ayuda, así de entrometida soy. Saciaré mi curiosidad preguntándole a tu madre por tu niñez, viendo tus fotos de pequeño, absorbiendo todas esas anécdotas que la memoria va archivando. Querré conocer tu pasado, tus raíces, las cicatrices que te llevaron a ser quien hoy eres y los miedos que no tienes superados.

Soy tan curiosa que mentalmente haré un listado de tus cosas favoritas: el color que mejor te sienta, la película que más te emociona, tu plato predilecto, el grupo que te hace vibrar en los conciertos, tu autor fetiche o el libro que guardas en tu mesita de noche.

Soy esa mujer que escaneará tus gestos sin que te des cuenta o que directamente te preguntará por qué pones esa cara tan rara. Contaré tus pestañas mientras duermes y trazaré tus lunares de memoria cuando estemos en la cama. Exploraré tu mente debatiendo nuestras diferencias y aprenderé a respetarlas con y por todo el amor que te tengo.

974212_2017-04-26_14_08_50Soy esa mujer detallista que de vez en cuando te dejará notitas cursis en post-its de colores y que sin motivo te regalará aquella camiseta que una vez te probaste, las entradas para el partido de tus sueños o un álbum de recortes personales. Estoy tan loca que acecharé tus gustos para satisfacerlos y te compartiré los míos sin pedir que los retengas. Me puede la generosidad, no tengo remedio.

Soy esa mujer que te hará explotar las iras y los deseos, que insistirá en tus secretos inconfesables y que te secará las lágrimas cuando sea necesario. Cuidaré de ti hasta en tus peores momentos, cuando pierdas el rumbo, cuando te caigas y no sepas cómo avanzar, porque así de intensa soy. Organizaré festejos y viajes, te prepararé dulces aunque no cumplas años, esconderé los rencores y las nostalgias en el fondo del armario. Protegeré tus tesoros más nimios y lucharé por defender todo lo tuyo como si fuera mío, empezando por tu opinión aunque ése tampoco sea mi cometido.

Soy esa mujer apasionada que te confundirá sin remedio, a veces delirante en la propia locura. Rayo lo absurdo, muero de timidez y no conozco el pudor. Me contradigo, y qué. A veces seré la madre protectora y otras la niña vulnerable, pero si te acercas demasiado a mí encenderás un fuego inapagable. Besaré tu nariz después de hacer el amor, te acunaré en mi pecho desnudo y acompasaré tu respiración con la mía. Dibujaré formas etéreas sobre tu piel, reiré buscando tu calor, te complaceré las filias y te estimularé la imaginación.

No, no te convengo. Así que no vayas a enamorarte de mí porque si lo haces tendrás a tu lado a una mujer tan disparatada como para querer conocer cada detalle de tu vida y velar por cada ranura de tu alma. No me digas luego que no te lo advertí.

 

 

 

 

Insania

Nos vamos a destrozar. Nos vamos a destrozar por culpa de una pasión maltrecha llegó sin permiso por las ganas de sentir lo que pocos sienten cuando dicen que suben al cielo. ¡Ilusos! Qué saben ellos de subir al cielo si no conocen tus manos ni han probado tus labios… Pero déjalos imaginar.

Porque nos vamos a ahogar. Nos vamos a ahogar en el llanto del silencio que dice adiós como tantas veces hemos hecho, igual que nos ahogamos en el mar de los reencuentros con destino a naufragar.

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Nos vamos a cortar. Nos vamos a cortar las alas de nuevos amores porque somos incapaces de dejarnos volar; porque ni contigo ni sin ti, tus ojos me suplican quédate, me arañan tus miedos, me atrapan tus deseos. Y sin embargo, tus dedos nunca me terminan de agarrar.

Nos vamos a maltratar. Nos vamos a maltratar a besos por los rincones, como a ti te gusta sorprenderme, jugando con el fuego que nos provoca y que nos asfixia, hiriéndonos en la incertidumbre con tanta inestabilidad.

Nos vamos a quebrar. Nos vamos a quebrar en cada gemido del alma cuando anhela ser algo más que un par de extraños compartiendo intimidad, poniendo siempre la otra mejilla en cada bofetada de ingrata realidad.

Y al final nos vamos a olvidar. Claro que nos vamos a olvidar, como se olvidan las cartas que nunca se escriben, los sueños aferrados que nunca intentamos, los amores cobardes que nunca se dan una oportunidad… Como ellos nos vamos a olvidar: sin podernos olvidar.