Lujuria son tus dedos inquietos, húmedos mis labios.
Es el fuego en tus ojos, reflejo intenso de los míos.
Es la sonrisa que incita, el olor que perdura, el deseo que habita.
Pereza es mi piel cuando queda yerma de tus manos.
Es la desidia en tu ausencia, el lento pasar de los días.
La indolencia al no tenerte, el tic-tac de la apatía.
Gula son mis ansias por tu cuerpo, tu hambre por el mío.
Es el sustento que nos mantiene, la pasión que nos embriaga.
La obsesión por tu calor abriéndome las piernas y el alma.
Ira es el tiempo sin ti, batalla entre la ambición y el ego.
Son los minutos que no te tengo, ese juego donde te pierdo.
Es verte partir, luchar contra los sentimientos, no poder dormir.
Envidia es anhelarte siendo ajeno, tú mi estrella fugaz.
Son los celos del viento que acaricia tu pelo y también quien naufragó antes en mi mar.
Es la utopía que me susurra por dentro que somos nosotros al pasar.
Avaricia es el placer que no se acaba, mágica explosión de los sentidos.
Es la codicia de lo eterno en nuestras manos, los miedos que nunca nos decimos.
Es robarnos el aire con una mirada, es tu aliento sobre el mío.
Soberbia es la adrenalina de lo prohibido, tu boca vanidosa jugueteando en mi ombligo.
Es subirnos juntos al carrusel de la vida y jactarnos así del destino.
Es la rendición de nuestros pecados, el amor que nos ha vencido.



Aquella chica que aguantó y luchó, aquella que siempre te justificó. Aquella chica que temblaba de ganas, que tanto te deseaba. Aquella chica que escuchaba hasta lo que callabas, la que desconcertada en el desaire también te indultaba. Aquella que pretendía tu grandeza y tus miserias, la que nunca quiso saber de tu cuenta bancaria. La chica de los regalos y las sorpresas, de las tarjetas postales, de las travesuras virtuales. Aquella chica que se sentía a veces diosa y a veces crucificada, la que a tu lado todo lo imaginaba. Aquella niña perdida que en ti se refugiaba, aquella que se hizo mujer con besos y lágrimas.
Soy esa mujer detallista que de vez en cuando te dejará notitas cursis en post-its de colores y que sin motivo te regalará aquella camiseta que una vez te probaste, las entradas para el partido de tus sueños o un álbum de recortes personales. Estoy tan loca que acecharé tus gustos para satisfacerlos y te compartiré los míos sin pedir que los retengas. Me puede la generosidad, no tengo remedio.