Entre el embrujo y el miedo,
la prisa y el ansia,
nace un amor prohibido y ajeno,
fiero temblor que sacude la calma.
Entre la paz y el arrullo
del abrazo y la nana,
gravitan con celo y deseo
mil caricias por la espalda.

Entre las luces y sombras
del olvido y la rabia,
en una trinchera de besos
dos cuerpos se mecen al alba.
Entre el pecado y el sueño,
el ardor y la magia,
mi sed y tu anhelo
cabalgan cinturas perladas.
Entre el azar y el destino
del adiós y la falta,
arrasa con fuerza el camino
esta pasión desbocada.
Entre el quiero y no puedo,
el temor y las ganas,
pierdo la fe si te espero,
estrella fugaz que se apaga.
Entre el amor y la guerra,
la risa y la lágrima,
la fuerza del ego,
tu cielo y mi alma.



guntas si vale la pena siempre tirar de la madeja que te deja cada dos por tres pendiente de un hilo con tu familia, con tus amigos, con tus amores y tus amantes, celando y recelando las idas y venidas. Queriendo ganar sin tener que sufrir, balanceando el columpio entre lo que está bien y lo que está mal. Y es entonces cuando te planteas la despedida final, la ruptura, el cortar por lo sano, el partir sin mirar atrás. Pero todavía no lo asumes y te resistes porque a veces, como escribió el genial Buesa, decir adiós no es sinónimo de olvidar.